En este santo país, hay tres persona conocidas por todos que han llegado a donde jamás pudieran haber imaginado.
Corrían los ochenta cuando un alumno de derecho bastante zoquete se afilió al PSOE. José Luís Rodríguez Zapatero, así se llamaba. Comenzó a hacer vida política a la vez que era incapaz, entre otras cosas, de acabar la carrera, que más tarde se la regalarían. Pasados los años y por gracia divina de Dios, nos enseñó cómo la esperanza es lo último que hay que perder cuando se busca algo. Sí, señores, este sujeto llegó a ser el Presidente del Gobierno.
El segundo invitado es un claro ejemplo de que la horchata no es exclusivamente valenciana. Por sus venas corren litros y litros. Emilio Aragón, más conocido como Milikito, es un caso bastante peculiar. Se le puede definir como el peor actor de televisión del panorama español. Como presentador igual o peor. En definitiva, es un antishowman. Pero la vida, que está muy mal repartida, ha hecho que este ser tenga una cadena privada de televisión. Como lo oyen...su propia cadena, en compañía de otros, algunos de ellos también de dudoso talento. La Sexta, que así es como se llama, pertenece a la productora de Milikito. Además, también es de los gueyes de televisa, del cortacebollas o boina roja, como prefieran llamarle, y finalmente de aquel del humor inteligente. Milikito es la antítesis del arte y el claro ejemplo de lo es tener suerte en la vida. Mientras tanto, sus primos los del circo, que empezaron como él, están... lo que se dice tiesos, sin un puñetero duro. Y es que es increible porque gracia tienen la misma que nuestro protagonista.
Para acabar el repasito, hablemos de una mujer. Estoy seguro que todos sabeis ya a quien me refiero. Es una... dama a quien tenemos que llamar protocolariamente sar, sí sí, sar, no se llama Sara pero si escribes su nombre aquí hay que poner esas letras antes y en mayúsculas. Nunca un sí quiero cambíó tanto la vida de nadie. Ella pasó de un barrio obrero a una mansión privada, de ser republicana a ser monárquica, de hambuerguesera y actriz de cortos a protagonizar representaciones oficiales estatales. De atea a católica, de divorciada a casada de nuevo, de lo civil a lo religioso, de progresista a conservadora, de que la pintaran en bolas a pintarla vestida. Letizia, el comienzo del fin de la monarquía, y si no, acuérdense de mi dentro de unos años, que Peñafiel chochea pero dice verdades.