No sé por qué empezar a escribir sobre este peculiar ser humano. Empecemos por decir que el salobreño más conocido, Don José Bono, tiene una larga carrera política. Cierto es que ha sido alabado e idolatardo por ciudadanos de lo más variopinto. Se quedó con las ganas de ser el elegido en las primarias en las que venció finalmente Rodriguez Zapatero.
Sin dudar lo poco o lo mucho que ha hecho en su carrera política, voy a sentirme distinto y "raro" a la gran mayoría y voy a mostrar mi disconformidad con este mediático señor. Para empezar, le gusta más un micro que a un tonto un lápiz. Y que sea un cargo público quien tenga este tipo de gustos no me parece lo más correcto. Recuerdo cuando comenzó la presente legislatura. La mayoría de ministros juraron cargo el mismo día, pero Pepe is different. Bono tuvo que hacerlo algún día después, cuando nadie le quitara el protagonismo. A este acto fueron sus amiguitos de toda la vida: actores, cantantes, socialistas, peperillos... Hasta algún nostálgico de Mr. Paco.
Bono nunca podrá superar la existencia de un ser humano que se llama igual que él. Pero qué ha hecho Don José para que Dios le castigue de esa manera. Y lo peor no es eso, sino que, encima, es mucho más famoso.
Bono puede presumir de cosas como haber estado gobernando Castilla la Mancha durante varias legislaturas sin haber levantado ni lo más mínimo la comunidad. La Mancha lleva 12 años aguantando la que ya es la construcción más larga de una autovía de toda Europa. Salud, bienestar, educación... da igual. Sí que es verdad que no podemos aspirar a ser como Madrid, pero 20 años dan mucho de sí.
Finalmente y por no alargar lo que podría ocupar páginas y páginas, centrémonos en su sector más preciado. Los jubilados. Se los camela como nadie sabe hacer. Su contínua verborrea eclipsa a diestro y siniestro. En la Mancha, los mayores le adoran. Si a este arte de la palabra se le suma un viaje en noviembre a Benidorm, qué más decir...
Señor Bono no juegue más al "ahora renuncio, ahora vuelvo", no pida más protagonismo. Céntrese en su actividad política y déjenos en paz.